Título: El túnel
Páginas: 160
Publicado originalmente en la editorial Seix Barral
*Puede contener spoilers de la historia al tratarse de una reseña académica
“Bastará decir que soy Juan Pablo
Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el
recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona.
Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué”.
Así comienza una de las obras más conocidas del autor argentino Ernesto Sábato.
En la obra se nos relata el crimen de Juan Pablo Castel hacia María Iribarne,
su amante. Él se enamora de ella cuando en una exposición, esta se fija en un
detalle minúsculo de su cuadro. Lo que desarrolle la trama central de la novela
va a ser el amor obsesivo del pintor hacia María y los celos sufridos por la
falta de comunicación por parte del protagonista que lo llevan a cometer su
crimen.
Algo que caracteriza sin duda a la
literatura hispanoamericana es que el lector conoce el final de la historia,
pero no sabe cómo ha sucedido. Son muchas las obras que empiezan con la muerte
de un personaje y se nos va deslindando a lo largo de la obra lo que ha
ocurrido. Algo que encontramos en esta obra que nos introduce de lleno en
conocer lo ocurrido a María. Es curioso que a lo largo de la narración el
narrador haga alusiones directas al lector para que deje de leer su historia y
que el relato que va a contar va a ser imparcial a los hechos que han ocurrido.
Es muy llamativo y curioso, ya que dota a la narración de fuerza en todo
momento. También acentúa la compresión del carácter de este personaje
incomprendido y solitario que mata a la única persona que es capaz de
entenderlo. Otro detalle que no debemos olvidar es que el relato se encuentra
en primera persona, por lo que la narración cobra mucha más fuerza, aunque
pierda verosimilitud, ya que el personaje puede alterar hechos, aunque pretenda
relatar un relato imparcial sobre su crimen. Las analepsis contribuyen al
desarrollo de la trama, puesto que los hechos narrados ya han ocurrido.
“Podría reservarme los motivos que me
movieron a escribir estas páginas de confesión; pero como no tengo interés en
pasar por excéntrico, diré la verdad”
“Por otra parte, el que quiera dejar de
leer esta narración no tiene más que hacerlo”.
La novela
es un ejemplo muy claro de la novela existencial. Esta corriente que se caracteriza
por el análisis de la condición humana o el significado de la vida. Se tratan
en este tipo de novelas enmarcadas dentro de esta corriente la desolación, la
tristeza o la soledad. Juan Pablo Castel es un hombre solitario, incomprendido
al que le podemos atribuir el crimen de María como una prueba de que existe,
pero nunca le han hecho caso. Como si quisiera llamar la atención y ser
escuchado por una vez en su vida. Él siempre ha vivido en su túnel, en un
estado de pesimismo profundo. Además de existencialismo, nos encontramos con
rasgos que forman parte de la novela psicológica. El estado de incomunicación
forma parte de estas dos corrientes y se constituye como el eje central de toda
la trama por el que ha asesinado a María Iribarne. Todo esto aparece en las
novelas de Dostoievski y Kafka. El túnel
se publicó en 1948, años más tarde el autor francés Albert Camus publica El extranjero en el que nos encontramos
con una situación muy similar a la del protagonista de la novela de Sábato. No
obstante, hay aquí un efecto casi mágico como sucedía en Luna caliente para la motivación del crimen.
“En un planeta
minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de
dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir,
gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la
comedia inútil. ¿Sería eso, verdaderamente? Me quedé reflexionando en esa idea
de la falta de sentido. ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos
en un desierto de astros indiferentes?”.
Lo que ocurre en
la vida está predeterminado. Los actos que ha llevado a cabo Juan Pablo Castel
son totalmente conscientes. Siempre hay una razón para hacer algo, aunque sea
más o menos racional. En la novela afirma el protagonista que las casualidades
no existen, que nunca hay casualidades. Esto manifiesta que su crimen fue
cometido de forma consciente y sabiendo lo que estaba haciendo. Esta obra es
sin duda uno de los ejemplos más claros del existencialismo en literatura que
ha sido alabado por muchos autores. La técnica de emplear un soliloquio como
eje vertebrador en su construcción contribuye a entender mejor los mecanismos
que mueven al ser humano y la condición de la que está dotado.
“Y que en todo
caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido
mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes
del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente
que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al
ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se
había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto”.
Hola! No lo conocía pero no me llama mucho la atención así que lo dejaré pasar. Gracias por la reseña.
ResponderEliminarUn saludo!
Hola! No soy mucho de historias cortas, no creo que llegue a animarme. Gracias por la info porque no conocía la novela!
ResponderEliminarBesos